De fiesta con el móvil. Meter la pata vol 1.

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Son las 5 de la mañana(ver vídeo). ¡Qué idea tan fantástica la de mandarle un mensaje a alguien que te atrae para comentarle cuatro cositas de nada. Es el momento ideal para decir lo que se te pasa por la cabeza. Ves las teclas borrosas pero…¿Qué más da? Te sientes poeta, las palabras salen solas. ¡Qué bonito!

Son las 2 de la tarde. ¡Mierda! ¡Mierda!¡Mierda!¿Qué le he mandado? ¡Tierra trágame! 

A la mayoría nos ha pasado alguna vez.  Dramatizar es de débiles. Lo mejor es afrontarlo con una sonrisa. Sí, es probable que la hayas fastidiado, pero siento decirte que los mensajes enviados no se pueden borrar. De nada sirve que agites el móvil, le llores a todos los dioses que se te ocurran o que vayas a la juguetería más cercana a comprar una de esas capas de invisibilidad que venden de Harry Potter. Toca asumirlo y apechugar.

Nadie te ha obligado a escribir ese mensaje. Te has metido en el lío tú solita.  Lo primero que tienes que preguntarte a ti misma es por qué le has enviado ese mensaje a esa persona en concreto. Vamos, que a las 5 de la mañana una noche de fiesta no creo que el destinatario de un mensaje sea el servicio de atención al cliente de Mercadona. Y si lo es, por favor, supera tu obsesión por las empanadillas y cómprate un perrito caliente como todo el mundo.

Una vez hayas asumido que la chica en cuestión te gusta, te hace tilín, te hace gracia, te llama la atención o como quieras llamarlo, si por cualquier motivo estás arrepentida de tu confesión, es hora de planear una estrategia para retractarte. Siento decirte que no colará pero, por lo menos, puedes intentarlo para sentirte mejor.

1. Lo siento, me equivoqué de persona –> Es la excusa más tonta que puedes inventarte. No puedes decirle a alguien que te atrae que el mensaje adorable/erótico-festivo que le has mandado va para otra persona.

2. Era un difundido para todos mis contactos. Una broma. –> Bueno vale, pero si algún día quieres decirle algo de verdad, no te creerá. Además, te puede pillar la mentira fácilmente preguntándole a cualquier otro contacto que tengas guardado. Ya sabes que todas nos conocemos.

3. Fue mi amiga. Es una bromista –> Madura. No metas a tus amigos en tus líos. Evita odios innecesarios. ¿Cómo es que tu amiga eligió a esa persona? Si se cree la excusa puede terminar pensando que no paras de nombrarla delante de tus amigos o cualquier otra cosa peor.

4. Estaba borracha y no sabía lo que decía –> Por muy mal que estés, si dices algo tienes alguna razón para decirlo. ¿El mensaje se lo has enviado a Juanita la de los palotes o a esa persona en concreto? No colará y lo sabes.

No vale la pena malgastar tiempo ideando excusas baratas que solo te harán sentir más tonta. Pide disculpas, puede haberse molestado. Nunca se sabe lo que pasa por la cabeza de otra persona.

Pasarás por 4 fases:

  • La fase de bochorno:  A la mañana siguiente, cuando vuelvas a ser persona, te meterás en la cama y jurarás que no volverás a salir. Se lo contarás a tus amigos más cercanos, que se reirán un poco de ti, pero que te seguirán queriendo.
  • La fase de aceptación: Has metido la pata..¿Y qué? Has dicho lo que pensabas. Es lo que hay.
  • La fase de estrategia: O huyes, o ignoras lo que has dicho y sigues como siempre o inicias una estrategia de conquista.La más habitual es la segunda.  Laalalalalalalaalalalala
  • El cara a cara: No bajes la cabeza, no muestres debilidad y échale morro al asunto.

Si eres una persona impulsiva vas a caer en el mismo “error” muchas veces, incluso cuando no estés de fiesta. Aprende a vivir con ello y deja de llevarte las manos a la cabeza. ¿Sirve de algo vivir reprimiéndote?  Si tienes que cantarle “Propuesta indecente” se la cantas. Si te llevas un tortazo, al día siguiente sales a pescar, que de sirenas está lleno el mar y no están en peligro de extinción.

No sé quién fue el primero en guardar la compostura. Al fin y al cabo, yo solo soy una de esas que solo dejará de meter la pata cuando se la corten. Y me gusta. Porque así soy yo: un aspersor de palabras y actos incontrolables que convierten mi vida en una vorágine que me gusta, me encanta y que me permite ser, estar y sentir. 

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Fuegos artificiales…¡Por favor! ¿Quién querría sentir fuegos artificiales? ¿Acaso no es mi corazón tan real como el tuyo?

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