Entonces, entonces no

Captura de pantalla 2014-03-07 a la(s) 18.15.42Ni siquiera me lo propuse. Supongo que, en algún momento, me di cuenta de que, en cierto modo, el mal atrae al mal, aunque sea a largo plazo. Todo, todo se paga y puede que en el momento de pagar descubras que no tienes con qué y tengas que dejar parte de tu cuerpo.

Las chicas malas no somos tan malas. Las chicas malas coleccionamos hachazos en nuestra piel y por ello, nos dejamos las uñas largas. ¡Cuidado!

Aunque nunca lleguemos a limárnoslas, siempre llega ese momento en el que te apetece sacar ese lado desconocido de tu personalidad y te das cuenta de que el mundo de las atracciones fatales y los amores imposibles es una basura comparado a esa satisfacción que te produce sacarle una sonrisa a la chica bonita con la que te has cruzado.

Nuestro mayor error es hacer las cosas siempre por un determinado interés. Escribimos canciones, dedicamos estados en nuestras redes sociales y enviamos Whatsapps a las 3 de la mañana esperando algo. ¿Y si hoy cambiamos nuestra manera de pensar? Y si seguimos siendo quienes somos sin esperar nada a cambio? ¿Y si lo único que nos proponemos es intentar alegrarle el día a una persona?

Las palabras bonitas dejan de serlo si detrás de unos párrafos se esconde “Quiero follarte”. 

¡Por favor! Maldita hipocresía sentimental.  Hemos conseguido generar desconfianza en los demás.  Hemos conseguido que nuestras ganas de… ¡No sé! ¡Mierda! ¡Estoy cabreada!

Ese día aleatorio de 2013 empecé a decir las cosas tal y como eran. Seguí dedicando palabras bonitas, pero no impidieron que, en determinados momentos, me comportara como una salvaje y dejara la literatura en mi casa. Quiero ser honesta y para mí, ser honesta es tratar a cada persona de manera distinta.

¿Qué clase de persona le dedica las mismas canciones a 30 personas? ¿Quién escribe cartas y las manda en cadena por email?

¿Quién es el valiente que acusa a alguien de todo esto cuando solo dice las cosas porque le apetece decirlas, sin motivos ocultos?

 

Y cuando tratas a alguien de la mejor manera que puedes y su conclusión es que eres una golfa que trata a todas por igual… entonces, entonces no.

Vamos a lanzar flechas con cañones. ¡Empieza la guerra!

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