Del amor y otros desamores

IMG_4248Ríos de plata brotaron de sus ojos. Incontenibles y ardientes. Ya no había sudor que bañara su cuerpo. Su vida se desgarraba y se convertía en polvo a medida que pasaban las horas.
Cuando salió la Luna y su luz alcanzó el balcón donde descansaba, aquel ser que no mucho antes había sido persona ,levantó la vista e intentó tocar los rayos que se reflejaban en cada cuadrado del cristal de la puerta donde se apoyaba.
-Dame el calor que me han robado- le susurraba a la Luna.
– Yo no tengo la culpa
Bautizada con aquellos rayos, de repente, se sintió más fuerte. La transparencia de su cuerpo poco a poco se convirtió en moreno y el hilillo de voz con el que susurraba palabras inaudibles se hizo más fuerte y le permitió exhalar un grito de desesperanza. El último.
Se había ido. No sabía si para siempre. Lo notaba lejos. Pero sabía que existía, que respiraba y caminaba por un lugar del mundo. Eso la reconfortó y la animó a seguir adelante.
No podía estar triste sabiendo de su existencia.. Otras personas lo buscan y jamás lo encuentran.

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