#Relato Nada, nadie


Aquella tarde llovía sin cesar, como mis ganas de ti, desesperadas, inconscientes, demasiado ruidosas para ignorarlas, repetitivas como el sonido de la lluvia en el tejado. Desquiciantes. La lluvia corría calle abajo, como mis manos en tu cuerpo, en mis sueños, en mis recuerdos, y desaparecía como tú, sin dejar rastro, sin mirar atrás, con el desdén de quien olvida las cosas poco importantes. 

Dejé que la lluvia me mojara, dejé que te borrara de mi piel, la sentí desgarrarme, quemarme, arañarme, perpetuando así lo que deseaba olvidar. Tú, tú, un recuerdo y yo tan en el olvido que comencé a plantearse si de verdad existía o ya no era nada, nadie. 

Nada, nada sin ti, nada en tus recuerdos, nada como el agua estancada que ya nadie miraba. Nada. 

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