Una promesa del atletismo habla sobre su experiencia como atleta homosexual

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Grahm Schneider se convirtió en el primer atleta gay de la Universidad Fort Hays State, en Estados Unidos. El especialista en 400 metros vallas ha contado su historia a Outsports con el fin de motivar a otrxs atletas que estén pasando por un mal momento al no encontrar apoyo en su entorno.

Yo era un adicto. Yo era adicto a un estilo de vida activo, a estar involucrado en deportes y a ser muy querido por mis amigxs. Quería sentirme aceptado por todxs.

A pesar de que yo era un deportista que practicaba cuatro deportes en secundaria: fútbol, atletismo, béisbol y baloncesto , ningún entrenamiento fue suficiente para llevar el peso que portaba sobre mis hombros.

El deporte se convirtió en mi vía de escape. Confié en gran parte mi capacidad en los deportes para ayudarme a liberar mis emociones, sentimientos, mi rabia y mi miedo.

Siempre estaba ocupado. Estuve en temporada durante todos los años desde que aprendí a caminar. El deporte era la norma en mi familia.

No fue hasta que tuve una lesión de isquiotibiales durante una temporada en secundaria cuando me di cuenta de que la realidad era que yo era un chico asustado que intentaba huir de ella: Era un joven gay que crecía en el conservador estado de Nebraska.

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La lesión isquiotibial me dejó tiempo para mí, un concepto al que no estaba acostumbrado. Desde temprana edad, sabía que era gay y que no era lo normal para la gente a mi alrededor. Mientras crecía no tenía referentes homosexuales, y mucho menos un atleta gay con a quien buscar o con quien conectar.

En el lapso de unos pocos meses, comencé a sentirme muy deprimido. Ya no era el chico feliz y despreocupado que mis amigos y mi familia conocían. Tenía una batalla interior que nadie podía ver.

Una solitaria noche de verano, llena de estrellas, hace apenas cuatro años toqué un fondo que jamás pensé que tocaría. El peso de, no solo ser gay, sino ser un atleta gay, algo que se consideraba una ‘anomalía’ había caído sobre mí.

Estaba asustado. Estaba solo. Pensaba que no había nadie que pudiera ayudarme, que no había que pudiera acudir a ayudarme.

Afortunadamente, sobreviví. Necesitaba ayuda y la necesitaba rápido. La encontré a través de mi mejor amigo y compañero de equipo. Nunca olvidaré su reacción cuando una noche dije esas dos palabras en voz alta: “SOY GAY”. Su respuesta: “Siempre te apoyaré y te querré”.

El deporte se convirtió en mi vía de nuevo. Estuve  en rehabilitación por otra lesión del isquiotibial pero volví más concentrado y decidido a recuperarme ahora que tenía la mente clara. Estuve en rehabilitación durante 18 meses con el fin de volver a la pista.

En una visita a Fort Hays State University informé al entrenador de que era gay. Me convertí en el primer atleta gay de esa universidad. Durante mi primer año pude llegar a las finales del Meeting MIAA de verano en los 400 metros vallas. Era capaz de competir de nuevo, y competía por mí no huyendo del monstruo que me perseguía.

La pista se convirtió en mi lugar de consuelo y felicidad. Estaba muy orgulloso de lo que había conseguido. No gane en el meeting pero conseguí un beca deportiva.

Fuente: Outsports

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