Se apagó la llama…

Ya no hay chispa. Se fue apagando. No quisimos darnos cuenta.

Ya no sonrío al pensar en ti, no me muero por verte ni te espero cada noche. No ansío tus buenos días ni me brillan los ojos cuando hablo de ti, de nosotras, de lo nuestro.

Se apagó la llama. O la apagamos. Se extinguió. Solo quedaron las cenizas de promesas incumplidas y planes imposibles que cumplirán otras manos, otros labios, otras sonrisas, un cuerpo diferente.

No añoro tu piel, aunque intento añorarla. Tu piel contra la mía, demasiado cerca como para que nuestra respiración no se acompasara, eso que ya hoy solo es un recuerdo. No lo esperábamos.

Se fueron nuestras noches. Se fueron nuestros días. Nuestras horas. Alguien le puso punto y final a nuestro cuento sin avisarnos. Partiste. Partí.

Aquel 'Te quiero' voló lejos. No quiso quedarse.

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